jueves, 28 de mayo de 2015

REFLEXIONES A PRIMEROS DE JUNIO 2015

DIÁSPORA O DISPERSIÓN MASIVA

De acuerdo al DRAE, la palabra diáspora tiene dos significados:
1. f. Dispersión de los judíos exiliados de su país.
2. f. Dispersión de grupos humanos que abandonan su lugar de origen.
La primera es la más antigua porque desde tiempos inmemoriales los judíos fueron perseguidos y en repetidas oportunidades, luego de regresar a su ansiada “Tierra prometida”, se vieron forzados a emigrar masivamente a lejanos horizontes donde rehicieron sus vidas para más tarde volver a tener que exilarse, como fue el caso de las distintas persecuciones que se hacían en toda Europa, incluyendo la iniciadas por los Reyes Católicos y la Inquisición a raíz de la toma de Granada a partir de fines del s. XV, los progromos en Rusia imperial y otros países europeos en el s. XIX  y, por supuesto, las últimas del s. XX en la URSS y sus satélites sometidos al sanguinario Stalin y en la Alemania nazi del sicópata genocida que auspició el Holocausto.
La segunda, la dispersión de grupos humanos que abandonan su lugar de origen ha sido común a lo largo del camino recorrido por el hombre, pero lo más particular es que se ha producido bajo los regímenes comunistas. En efecto, con posterioridad al triunfo de la revolución bolchevique, se estima que entre 900 mil y 2 millones de personas -rusos blancos, definitivamente anticomunistas- se marcharon fuera de su país en el período 1917-1920 mientras que otros solamente consiguieron hacerlo en los 20´s y 30´s o se tuvieron que exiliar forzados por el gobierno soviético. Para 1917, la población rusa alcanzaba aproximadamente a 184 millones de habitantes.
Con posterioridad a la segunda guerra mundial, y como consecuencia de la sanguinaria dictadura de Stalin y sus secuaces, se produjo otra ola de emigración desde la URSS hacia todos los rincones de occidente.
En las Américas, el más conocido movimiento masivo de personas fue el cubano, a partir de 1959: cuando el castro comunismo se quitó la careta democrática para entregarse en los brazos de la URSS, más de 1 millón abandonaron su patria cuando la población era cercana a 6 millones de habitantes.
Pero el trofeo que detentaba Cuba ha pasado a Venezuela. En 2014, el Estudio de la Comunidad Venezolana en el Exterior, realizado por la Universidad Central de Venezuela, el Observatorio Hannah Arendt, la Fondation Maison des Sciences de l’Homme y la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Francia, determinó que 1.5 millones de personas, sobre una población superior a 30.41 millones, se convirtieron en migrantes y, entre los que se van, abundan los graduados con licenciaturas, postgrados, doctorados y postdoctorados: El 90% posee preparación universitaria y la mayoría busca trabajos acordes a ese nivel y experiencia.
¿La diáspora, en cualquiera de sus dos acepciones, es voluntaria o determinadas condiciones de vida la impone? Para este escribidor, es el derecho de las personas a tomar sus propias decisiones, a buscar mejores condiciones de vida y a vivir en libertad.


ENTRE BATALLAS,
LA GUERRA ECONÓMICA CONTINÚA

Este escribidor insiste en que la guerra económica existe. Uno se defiende y otro ataca. El libre mercado y la economía dirigida frente a frente, dos sistemas irreconciliables que no admiten espacio para el diálogo porque pelean por vencer el uno al otro, sin que los que los dirigen puedan hacer nada, pese a todos los esfuerzos.
Son las leyes del mercado, que no responden a instrucciones de sargentones, ni de fiscales y mujiquitas de los organismos controladores que se abalanzan sobre las empresas para regular los precios, hacer inspecciones o fijar el destino de los productos mientras que al mismo tiempo un ejército de bachaqueros y “hormigas” se desparrama a lo largo de toda la geografía nacional para acaparar los productos básicos y provocar la escasez.
Esta guerra va mucho más allá: El hombre nace libre y, cuando es sometido, o se hacen tentativas para coartarlo, sus deseos de libertad se exacerban porque la esclavitud, y hasta el más sensible límite a su derechos libertarios, le empujan apasionadamente a buscar los espacios abiertos, sin más limitaciones que aquellas que impone la vida en sociedad, donde los gobiernos no tienen más rol que el de mantener objetivamente el equilibrio de los derechos entre quienes voluntariamente han suscrito un pacto social.  
Este escribidor repite: El libre mercado ganará la guerra económica porque se sustenta en la libertad, aunque la otra vocifere que se fundamenta en el bienestar de los menos favorecidos!


EL FRACASO DEL MERCOSUR

Un ministro de Economía de Uruguay, Ignacio De Posadas, ha dicho que “el Mercosur ha fracasado” por lo que, según él, su país debe buscar otros mecanismos de apertura económica al margen del bloque regional; y sus apreciaciones de producen a raíz de que previamente Dilma Rousseff y Tabaré Vázquez, enviaran un mensaje a sus socios del MERCOSUR y demandaran al bloque una mayor libertad para avanzar en acuerdos comerciales con otros países.
Piensa este escribidor que el ex alto cargo no fue al meollo del asunto y por consiguiente se quedó corto.
El fracaso del proyecto comunitario sureño deviene pura y simplemente porque los países miembros erradamente incorporaron el factor político, y los intereses derivados de él, dentro de un organismo multilateral que esencialmente técnico.
En efecto, en la DECLARACION PRESIDENCIAL SOBRE COMPROMISO DEMOCRATICO EN EL MERCOSUR aprobada en la X Cumbre de Presidentes del MERCOSUR del 25 de Junio de 1996, celebrada en San Luis. Argentina, se dijo que  la plena vigencia de las instituciones democráticas era condición indispensable para la existencia y desarrollo del MERCOSUR, para lo cual  los firmantes –para entonces Argentina, Brasil. Paraguay y Uruguay, acordaron:
1.- La plena vigencia de las instituciones democráticas es condición esencial para la cooperación en el ámbito del Tratado de Asunción, sus Protocolos y demás actos subsidiarios.
2.- Toda alteración del orden democrático constituye un obstáculo inaceptable para la continuidad del proceso de integración en curso respecto al Estado miembro afectado.
3.- Las Partes consultarán inmediatamente entre sí, en la forma que estimen apropiada, en caso de ruptura o amenaza de ruptura del orden democrático en un Estado miembro. Las Partes procederán igualmente, de forma coordinada, a efectuar consultas con el referido Estado miembro.
4.- En caso de que las consultas previstas en el parágrafo anterior resulten infructuosas, las Partes considerarán la aplicación de las medidas pertinentes. Las medidas podrán abarcar desde la suspensión del derecho de participación en los foros del MERCOSUR hasta la suspensión de los derechos y obligaciones emergentes de las normas del MERCOSUR y de acuerdos celebrados entre cada una de las Partes y el Estado donde haya ocurrido la ruptura del orden democrático.
5.- Las Partes deberán incluir una cláusula de afirmación del compromiso con los principios democráticos en los acuerdos del MERCOSUR con otros países o grupo de países.
Sin embargo, cuando este escribidor mira la situación actual del MERCOSUR, se consigue con un estado de cosas que dista mucho de aquella declaración, debido fundamentalmente a la aplicación de triquiñuelas, de prácticas de picapleitos, o de rezagos de la vieja política, al momento de aceptar el ingreso de nuevos miembros e, incluso, el archivo casi absoluto de la propia declaración de San Luis  cuando ni siquiera se ha verificado si, en los Estados miembros, se dan las condiciones de sistemas democráticos. Todo ello simple y llanamente por las conveniencias políticas y/o económicas del momento.
El gran penalista de Pisa, Francesco Carrara dijo un día: "En cualquier tiempo, cuando la política entra por las puertas del templo, la justicia huye despavorida por la ventana para volver al cielo".
El MERCOSUR no es un santuario de la justicia, pero sus ejecutores deben ser tan técnicos en sus decisiones como un magistrado o un juez en sus sentencias. Al contaminarse con la política, sus funciones se desvanecen.


DE LA UNIVERSITAS A LA UNIVERSIDAD

Una reciente resolución oficial, denominada el “dakazo” académico según el link http://www.talcualdigital.com/Nota/116162/El-Dakazo-Academico, pretende alterar las reglas del sistema universitario venezolano con miras a democratizar el ingreso a las universidades y profundizar la enseñanza del socialismo.
Ante tan paradójica decisión que, como el nombre que le ha sido dado ya revela su bajeza intelectual y moral, este escribidor consideró necesario navegar por los ilimitados caminos de internet en búsqueda de alguna información que le dijera si la propuesta oficialista tiene algún sentido histórico o si, por el contrario, es producto de una supina ignorancia -vale decir, de negligencia en aprender o inquirir lo que puede y debe saberse- o del resentimiento social -es decir, tener sentimiento, pesar o enojo por algo- de sus promotores.
Para ello fue de mucha utilidad el portal http://personal.us.es/alporu/historia/universitas_termino.htm porque la UNIVERSITAS o la UNIVERSIDAD es, como dice el himno de la UCV, “[…] casa que vence las sombra con su lumbre de fiel claridad […] ”  y no un cuartel conducido por vociferantes milicianos y menos un lupanar como insinuara recientemente una alto cargo. Veamos.
En la Baja Edad Media se produjeron hechos que marcaron una novedad: la aparición de la universidad, con el fin de formar a los jóvenes en las profesiones "clericales", la teología, el Derecho y la Medicina, como facultades mayores; como facultad menor la de artes o filosofía (base de toda sabiduría posible según los griegos). Eran instituciones de la cristiandad: se reconocían por una bula papal, su lengua era el latín y los saberes que enseñaban estaban articulados sobre la concepción católica del mundo y del hombre. Sus métodos de razonamiento y discusión eran escolásticos.
Con el transcurso del tiempo, entendida la Universidad como generadora del saber, se le atribuyó el carácter de "Alma Mater" en el sentido de transformar al hombre por obra de la ciencia y el saber; y la palabra "Universidad" derivada del latín UNIVERSITAS, comenzó a emplearse en el latín medieval para designar cualquier comunidad o corporación considerada en su aspecto colectivo. Cuando se usaba en su sentido moderno de la época denotaba un cuerpo dedicado a la enseñanza y a la educación que requería la adicción de un complemento para redondear su significado, como UNIVERSITAS MAGISTRORUM ET SCHOLARIUM o STUDIUM o STUDIUM GENERALE hasta el Renacimiento.
Durante siglos, y pese a las monarquías absolutistas de otros tiempos, las Universidades tuvieron un papel preponderante en la difusión del conocimiento. Centros de esa naturaleza fueron creados, como Universitas Studii Salmanticensis, la más antigua de España, y la cuarta de Europa, tras las de Bolonia, Oxford y París
Los papas y los reyes tuvieron sumo interés en la creación y protección de estos nuevos entes. Les concedieron privilegios y jurisdicción propia, exactamente igual que si se tratase de ciudades y municipios.
Eran política y administrativamente independientes de la ciudad en que estaban (normalmente a las afueras) y aunque surgían frecuentemente graves problemas en sus relaciones con las autoridades locales tanto civiles como eclesiásticas, que querían tenerlas bajo su dominio.
No era raro incluso que se mudasen de ciudad cuando estaban descontentos. La Universidad de Cambridge nació como disgregación de la de Oxford, a causa del descontento de un grupo de estudiantes, que emigraron; y la Universidad de París, por ejemplo, prototipo junto con Bolonia de la Universidad medieval, era una unidad jurídica formada por cuatro facultades: tres superiores (Teología, Derecho canónico, Medicina) y una inferior, la de Artes, subdividida en cuatro naciones, que comprendían tanto a profesores como a alumnos.  
Con esto se fue introduciendo el concepto de autonomía universitaria, es decir, en sus dos aspectos: la autonomía propia del poder del saber y la ciencia que la faculta para fijarse sus propias normas y métodos y los límites de su propia expansión y propósitos. Por otra parte, la autonomía de la ciencia y el saber, como tales, tienen una función social que cumplir, para lo que necesitan un espacio jurídico. Aquí se da la regulación del estado y ese perenne enfrentamiento que en todos los siglos se ha dado entre la autonomía, del saber y de autogobierno, con el poder religioso, con las monarquías absolutistas y con las dictaduras de todo signo.
En las sociedades democráticas y desarrolladas, la universidad se desenvuelve en esa doble autonomía, sin cortapisas ni limitaciones y dentro de la mayor libertad de cátedra, existiendo centros del conocimiento que están a la altura de lo que fueron las universidades europeas medioevales y que, incluso, marcan la pauta a través del conocimiento que sus egresados esparcen a los cuatro vientos.    
No obstante, los autócratas y dictadores, siempre actuando al acecho, han pretendido enmudecer a la Universidad acabando con la calidad y la excelencia académicas, porque las consideran como las luces que conducen a la libertad a través del saber; y para eso, basta un “dakazo”.
En un artículo titulado “Asesinando presente y futuro”, publicado por Carolina Jaimes Branger en El Universal, de Caracas, decía:
“Jamás aceptaré como "normal" que en Venezuela se asesine por cualquier razón”; y agregaba: “No, no me acostumbro. No, no me resigno. No quiero, ni puedo. Jamás aceptaré como "normal" que en Venezuela se asesine por cualquier razón, hasta por sinrazones”.
La distinguida columnista se refería al asesinato como práctica usual de la delincuencia en Venezuela, y sus conceptos lo comparte este escribidor; pero habría que agregar que con la decisión oficialista sobre el control de los cupos de acceso a las universidades se está contribuyendo a incrementar la eliminación física de las personas pues, en lugar de educar y sembrar el conocimiento, lo que se persigue es mantener a la población en la oscuridad para lograr su dominación mediante la ignorancia.


miércoles, 20 de mayo de 2015

REFLEXIONES A ULTIMOS DE MAYO 2015

In memoriam: A Sara Aragoneses Martínez, digna hija del también fallecido Pedro Aragoneses Alonso, ambos ilustres profesores de derecho procesal de la Universidad Complutense.  

IMPROPONIBLE

            Este escribidor estuvo haciendo una pesquisa en el DRAE sobre la extraña palabreja y resulta que no existe registrada en ese diccionario de habla hispana; pero tuvo a su vista la opinión del profesor Alexis Márquez Rodríguez[1], académico de la Lengua que, en 2007, tuvo la iniciativa de hacer una investigación a fondo de “improponible”.
Según Márquez, se trataba de un neologismo que vino a ser incorporado al derecho venezolano por los magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (“SC-TSJ”); aunque él mismo lo estima como un solemne disparate.
            En efecto, la SC-TSJ, al contrario de lo que dispone el ordenamiento jurídico en cuanto a admitir o inadmitir una demanda, ha venido optando en los últimos años por una nueva e inventada vía cuando quiere desprenderse del conocimiento de alguna acción, y para ello acudió  a la creatividad para darle vida a la “impropinabilidad” y, de esa manera, desechar las incómodas peticiones de  algún osado demandante.
Márquez opinaba lingüísticamente que “La admisibilidad o inadmisibilidad de una demanda es un acto del tribunal, independiente del acto de “demandar”, que corresponde al demandante, y sólo depende de la voluntad de este […] Es, además, un derecho ciudadano, que no puede ser coartado […] El que la demanda sea declarada “inadmisible”, y aun que sea temeraria, es otra cosa, y deja en vigor el derecho ejercido por el demandante”.
            Por otra parte, el distinguido académico sostuvo en su día que la “improponibilidad” es lógicamente inexistente. Lo “improponible” es lo que no se puede proponer. Y se preguntaba:
            ¿Cómo puede, entonces, ser “improponible” lo que ya ha sido propuesto? ¿Puede alguno de los ilustres magistrados explicarnos esta verdadera aporía?
Tenía razón el acucioso profesor en su análisis sobre el uso de la “improponibilidad” en el derecho venezolano por no estar contemplada en su ordenamiento procesal, pero resulta que el derecho procesal iberoamericano la ha incorporado -neologismo jurídico?-  considerándola como “la doctrina que analiza aquellas situaciones en las que no se configuran las condiciones para el ejercicio de la acción (legitimación de las partes, interés y vigencia) y se menciona a la demanda "objetivamente improponible", lo que presupone un examen en abstracto y anticipado del caso, mediante el cual el juez avanza sobre las condiciones de fundamentación o procedencia de la pretensión y evalúa su viabilidad anticipada.
     Pasará el tiempo y veremos al comentado término incorporado al derecho procesal venezolano no por obra de sumisos magistrados y jueces para deshacerse de incómodos casos sino cuando se den los presupuestos de “inapropibilidad”; pero lo que no es admisible es que la Fiscal General de la República la utilice a su antojo para negar la posibilidad de que ex Presidentes extranjeros participen en la defensa de un dirigente político opositor.

LA CORRUPCION ADMINISTRATIVA VISTA POR MONTANER

Suena redundante volver a mencionar a la corrupción administrativa, pero se ha hecho tan cotidiana -y lo más grave, normal- que la vemos florecer en todos lados, particularmente en las Américas, como ha afirmado en estos días Carlos Alberto Montaner en “La corrupción y sus tres enormes daños”.
A simple vista, pareciera que es un hecho que involucra a alguno o algunos que, aprovechando sus posiciones en el poder o a través de los “contactos”-, llegan a hacerse de ciertas sumas de dinero mediante las llamadas “comisiones”, “honorarios”, “finder fees”, que hacen que aquel o aquellos pasen a mejor fortuna, dejando atrás el barrio que les vio nacer y al cual no quieren volver ni por el menor asomo porque ahora viven las mejores urbanizaciones de las ciudades, o se han trasladado a las más importantes capitales de Europa y de los Estados Unidos, donde disfrutan de su nuevo status sin estar sometidos al “escarnio” y persecución de los medios.
Pero resulta que el asunto va más allá del enriquecimiento súbito de unos pocos porque, como cuenta Montaner, publicado en el portal La Patilla del 27 de abril, pues con fundamento en Transparencia Internacional dice que si bien la corrupción en Venezuela es mayor, y la de Argentina no anda muy lejos, a juzgar por lo que acontece en Chile, Brasil y Cuba, parece un mal endémico hispanoamericano. “El continente, con pocas excepciones, es una pocilga […]”, según el autor, agregando que la corrupción “[…] está en el ADN de América Latina y en el de las tres cuartas partes del planeta”.
A continuación, expone Montaner tres efectos, para él esenciales, que produce la corrupción:
Primero, pudre la premisa esencial del Estado de Derecho desmintiendo el principio de que todos están sujetos a la autoridad de la ley. Si el político o el funcionario roban impunemente, o reciben coimas por otorgar favores, ¿por qué el ciudadano común va a pagar impuestos? ¿Qué le impide mentir o hacer trampas?
Segundo, adultera y encarece todo el proceso económico. La economía de mercado está basada en la libre competencia. Se presume que los bienes y servicios compiten en precio y calidad. Es el consumidor final el que decide cuál empresa pierde o gana. Cuando un político o un funcionario favorecen a una empresa a cambio de una comisión, esta operación  non  sancta fuerza al consumidor a seleccionar una opción peor y más cara, dado que el costo de la corrupción se agrega a los precios. Por otra parte, la corrupción elimina los incentivos para innovar y mejorar la calidad de lo ofertado, mientras reduce notablemente la productividad, que es la base del crecimiento.        
Tercero, destroza la estructura ideal de la meritocracia a que debe aspirar toda sociedad sana. Debilita la pasión por estudiar y frena el impulso de los emprendedores.
Entonces, Montaner formula las siguientes preguntas que, aunque parezcan anecdóticas, tienen un gran contenido:
¿Qué sentido tiene quemarse las pestañas estudiando cuando, para enriquecerse, basta pasarle un sobre bajo la mesa a un funcionario corrupto?. ¿Para qué sudar y penar en el esfuerzo por crear una empresa exitosa, si para lograr el triunfo económico basta una combinación entre las relaciones personales y la falta de escrúpulos?
En fin, el tema es interminable mientras existan las posibilidades de evadir las normas de transparencia administrativa y los países carezcan de instituciones serias como un sistema judicial capaz de juzgar a los corruptos sin estar sujetos a presiones externas. No es fácil porque un juez es un ser humano que puede ser sujeto de toda clase de presión como la de amenazas de muerte para él o sus familiares, como lo han expuesto los films acerca de la mafia o sobre los “narcos” colombianos.
 Será necesaria una legislación internacional distinta como para que, en lugar de enjuiciar a los corruptos, se logre a través del sistema judicial medidas cautelares para proteger los capitales obtenidos ilegalmente por aquellos y devolverlos a las instituciones afectadas o a las víctimas en cada país?.
La respuesta afirmativa se impone, pero no se trata solamente de un problema de represión de la corrupción utilizando mecanismos internacionales puesto que es un tema que requiere de medidas de prevención, que atañe a políticas públicas transparentes y organismos de supervisión y de monitoreo. En efecto, indicadores analizados en un estudio conjunto de Transparencia Internacional y el del Banco Mundial revela que Uruguay mantuvo a lo largo de los años una posición favorable a nivel mundial y siempre liderando a los países de la región. "Las políticas públicas deben ser monitoreadas y evaluadas. El país hace un esfuerzo por sostener múltiples órganos de control de la corrupción y está teniendo éxito", según comentó un analista durante la presentación del informe en fecha reciente.

LAS ALTAS TEMPERATURAS:

TAPAR EL SOL CON UN DEDO

Esta antigua metáfora se utiliza cuando alguien intenta ocultar una realidad indiscutiblemente visible a los ojos de todos con algo que lo oculta pero sin eliminar su existencia. Lo que se desea ocultar, por más que se haga lo imposible, siempre sale a flote, a corto plazo o más adelante.
Desde el punto de vista práctico, si este escribidor retira el dedo que ha usado para tapar el sol, lo primero que observará será su propia ceguera ante el reflejo de los rayos solares y, paulatinamente, comenzará a adaptar su visión y verá que el astro fuego sigue allí. 
Sin embargo, habrá otros que no consiguen ver más que sombras sin alcanzar a distinguir la realidad, y finalmente están aquellos que se benefician primero de poder verla en su totalidad y si hay algún interés en mantener su nebulosidad, siempre habrá quién le o les anime a que se mantengan en la visión distorsionada, a la sombra, sin desvelar la verdad.
Por lo tanto, querer ocultar el sol con un dedo es sólo un juego que tarde o temprano concluirá, porque el sol es dinámico y rápido en su movimiento y porque aparece también cuando menos se le espera detrás de nubes o chaparrones.
Toda esta explicación tiene que ver con el reciente anuncio de las autoridades según el cual la administración pública reducirá su horario de atención al público debido a “las altas temperaturas”, lo que prima facie hace `pensar que lo que se busca con  la medida es aliviar las incomodidades que el calor extremo puede ocasionar a los funcionarios públicos, cuando en realidad lo que se pretende es reducir el consumo de electricidad.
Y es que lo que se hecho con el comentado anuncio es tapar el sol con un dedo porque los autores de la medida están plenamente conscientes de que la causa no es el agobiante calor que está azotando a la región, sino  la crisis crónica del sector eléctrico venezolano que impide atender la creciente demanda al no haberse acometido las medidas necesarias para el desarrollo de esa industria, como lo vienen ellos mismos diciendo desde principios del siglo XXI, cuando anunciaron la “emergencia eléctrica”, la cual quedó reducida a la retórica y a espacios publicitarios de inventadas inversiones y jugosos negocios.
Y disfrazar esa lamentable situación con oleadas de altas temperaturas es tapar el sol con un dedo!

LAS CIFRAS DEL DESEMPLEO: UNA FALACIA

De acuerdo al DRAE, la falacia tiene dos significados: 1. f. Engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien; y 2. f. Hábito de emplear falsedades en daño ajeno; y partiendo de esta palabra, este escribidor se topó con un interesante artículo del p. Francisco José Virtuoso s. j., preparado con motivo de su salutación a los trabajadores en la fecha del Día Internacional de los Trabajadores y del movimiento obrero mundial.
 Comienza Virtuoso con una referencia y un claro análisis sobre las cifras de desempleo en Venezuela, basándose en los datos sobre la realidad del empleo en Venezuela ofrecidos por la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) 2014 que revelan que la tasa de desempleo en el país para finales de ese año se ubicaba en 7%, lo cual coincide con los datos oficiales de la Encuesta de Hogares por Muestreo del INE para el primer semestre del período.
Sin embargo, Virtuoso expone que esta tasa de desocupación a nivel nacional no luce alta, sin embargo, es conveniente resaltar que esta tasa es una medida que muestra solamente el equilibrio entre la oferta y la demanda de trabajo, de manera que no da cuenta de otras realidades del mercado laboral venezolano. Y es allí donde nace la falacia.
En efecto, como revela el estudio Encovi que comenta el articulista, cuando se discrimina por grupos de edad, se tiene que 2 de cada 4 jóvenes entre 15 y 24 años buscan empleo sin éxito, lo que significa que entre los jóvenes la desocupación es más de tres veces el promedio nacional. Al mismo tiempo, el 65% de estos jóvenes que buscan empleo dejó los estudios antes de cumplir 15 años alegando buena parte que no quiso seguir estudiando o que necesitan comenzar a trabajar.
Por otra parte, el 8% de los trabajadores son “subocupados por razones de mercado”, lo que significa que tienen una jornada laboral incompleta (menos de 35 horas semanales) y desean trabajar más horas a la semana. Un 24% de los trabajadores sufre de lo que se conoce como “subempleo invisible”, es decir, trabajadores con una jornada superior a 35 horas semanales y con un salario inferior o igual al sueldo mínimo de referencia. El 33% de los ocupados tienen “condiciones críticas de ocupación” lo que se traduce en un desequilibrio entre la jornada de trabajo (más de 48 horas semanales) y el ingreso (cuando no supera los dos salarios mínimos).
Por otro lado, se revela que buena parte de la masa laboral carece de una contratación fija (60%), más de la mitad de la población ocupada no tiene los beneficios mínimos establecidos en la ley y solamente el 20% está afiliado a algún sindicato.
Y la falacia queda al descubierto cuando, para justificar la baja tasa de desempleo se acude a la cifra del desempleo abierto, como lo afirma  Virtuoso en sus conclusiones:
Ampararse detrás de la cifra del 7% de desempleo abierto es un engaño”; y lo es porque cualquier desprevenido lector puede entender que ese porcentaje da cuenta de una baja tasa de paro cuando en realidad la lectura debe hacerse en términos más complejos como los que trae el informe comentado por el respetado jesuita que son los que revelan la certeza  de las tasas de desempleo.










[1] Esta reflexión fue redactada antes del lamentable fallecimiento de Alexis Márquez Rodríguez.